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Gestión

Cómo poner los precios de tu peluquería sin perder clientes

Parte de tu coste por hora de sillón, no de lo que cobra el salón de al lado. Calcula cuánto te cuesta tener abierta una hora, mira cuántas horas vendes de verdad al mes y decide qué margen quieres. Copiar los precios del vecino es lo que hace que mucha gente trabaje a destajo sin saber si gana dinero.

Calcula tu coste por hora

Suma todo lo que te cuesta el mes: alquiler, luz, agua, sueldos con sus cargas, gestoría, seguros, producto, software y la parte de tu propio sueldo si trabajas en el salón. Ese total es lo que tienes que cubrir antes de ganar un euro.

Ahora divide entre las horas que vendes de verdad, no entre las que abres. Si abres 200 horas al mes entre dos personas y tu ocupación real es del 65 %, tus horas vendidas son 130, no 200. Dividir entre las horas de apertura es el error más común y te deja un coste por hora irreal, siempre por debajo.

Con 4.500 euros de costes y 130 horas vendidas, tu coste por hora son unos 35 euros. Ese número es tu suelo: por debajo de ahí, cada hora que trabajas te cuesta dinero.

Del coste al precio

Coge la duración real del servicio, multiplícala por tu coste por hora, suma el producto que gastas en ese servicio concreto y añade el margen que quieras.

Un color que te lleva 75 minutos, con un coste por hora de 35 euros, son 43,75 de coste de tiempo. Si el tinte y el revelador te cuestan 6, vas por 49,75. Con un margen del 30 % te sale 65 euros. Ese es tu precio de partida, y ahora sí puedes mirar lo que cobra la competencia, ya sabiendo lo que te puedes permitir.

La duración real es la clave de todo esto. Si dices que un color son 60 minutos pero en la práctica son 75 con lavado y secado, estás regalando quince minutos en cada servicio, todos los días. Cronométralo una semana antes de hacer números.

Por qué los servicios cortos salen mal

Porque el tiempo muerto no lo cobra nadie. Entre una clienta y otra hay recepción, cobro, barrer y preparar. Si son diez minutos, en un corte de treinta minutos eso es un tercio del servicio que no aparece en ningún sitio.

Por eso muchos salones cobran los servicios cortos proporcionalmente más caros que los largos, y es lo correcto. Un corte de 30 minutos que cobras a 18 euros está a 36 la hora, mientras que unas mechas de tres horas a 120 están a 40. La diferencia parece injusta y no lo es: la de mechas ocupa el sillón sin interrupciones.

Cómo subir precios sin perder clientela

Con aviso, poco y sin pedir perdón. Lo que espanta no suele ser la subida, es enterarse al pagar.

  • Avisa con un mes. Un cartel pequeño, un mensaje a tu lista y decírselo en el sillón a quien va a volver. Nadie debería descubrirlo en la caja.
  • Sube poco y a menudo. Un 5 % cada año pasa desapercibido. Un 20 % de golpe cada cinco años se nota y duele.
  • No lo subas todo a la vez. Empieza por los servicios donde tienes más demanda que hueco. Si tienes lista de espera para mechas, ese es el sitio.
  • No te disculpes. “Hemos actualizado la tarifa” basta. Cuanto más explicas, más parece que dudas.

Vas a perder a alguien, y conviene saberlo de antemano para no asustarse. Suele ser poca gente y suele ser la que menos margen te dejaba. Si con la tarifa nueva facturas lo mismo con menos horas trabajadas, has ganado.

La carta de precios

Que esté a la vista, en el local, en la ficha de Google y en tu página de reservas. Ocultar los precios no capta a nadie: hace que la gente pregunte antes de reservar, y cada pregunta es una reserva que no se completó sola.

Si tienes servicios con precio variable, como un color según el largo, pon un desde y explica de qué depende. Es mejor un “desde 45 €, según largo y cantidad de producto” que un “consultar”, que suena a que va a ser caro.

Los precios no son tu único problema

Puedes tener la tarifa perfecta y perder el margen por el otro lado. Si tu ocupación real es del 65 % porque un 12 % de las citas no aparece, estás dividiendo tus costes entre menos horas de las que deberías, y eso infla tu coste por hora y te obliga a cobrar más caro que la competencia para ganar lo mismo.

Antes de subir precios, mira cuánto te cuestan las citas perdidas con la calculadora de ausencias. A veces la subida que necesitas es más pequeña de lo que pensabas, o directamente no la necesitas.

Si quieres ver cómo lo montan otros salones con la agenda y los recordatorios, está en Zendoo para peluquerías.