Cómo pedir reseñas en Google sin resultar pesado
Pídela el mismo día, en persona o por mensaje, con el enlace directo y a todos tus clientes, no solo a los que sabes que están contentos. Eso último parece contraintuitivo y es importante: seleccionar a quién le pides reseña va contra las normas de Google y puede costarte las reseñas que ya tienes.
Cuándo pedirla
El mismo día, y mejor dentro de las primeras horas. La persona acaba de salir mirándose en el espejo del ascensor y es cuando más ganas tiene de decir algo bueno. A las 48 horas ya se le ha pasado, y a la semana no se acuerda.
El momento que mejor funciona en un salón es justo al cobrar, en el mostrador, mientras esperáis el datáfono. Se lo dices de viva voz y le mandas el enlace en ese momento para que lo tenga en el móvil. Si solo mandas el mensaje sin decir nada, la tasa de respuesta cae mucho.
Cómo pedirla sin resultar pesado
Con una frase, una vez y sin insistir. Algo así:
Si te ha gustado cómo ha quedado, nos ayudas mucho dejándonos una reseña en Google. Te mando el enlace y son treinta segundos.
Luego, el mensaje con el enlace directo y nada más. Sin recordatorio a los dos días, sin segundo aviso a la semana. Quien iba a dejarla la deja el primer día; el resto solo se molesta.
Consigue el enlace corto desde tu perfil de empresa en Google, en la opción de pedir reseñas. Es una URL que abre directamente la ventana de escribir, sin que la persona tenga que buscarte. Si la obligas a buscar tu salón en Maps, pierdes a la mitad por el camino.
Lo que Google no te deja hacer
Tres cosas, y las tres se hacen constantemente en el sector:
- Regalar algo a cambio. Nada de descuentos, sorteos, productos ni café gratis por una reseña. Es la infracción más habitual y la más fácil de detectar, porque suele quedar escrita en la propia reseña.
- Pedírsela solo a los contentos. Se llama filtrado de reseñas y está prohibido. Eso incluye la encuesta previa tipo “¿qué tal ha ido?” que solo manda al enlace de Google a quien contesta bien y desvía al resto a un formulario privado.
- Comprarlas. Obvio, y aun así hay salones llenos de reseñas de perfiles sin foto y sin historial. Google lo detecta y cuando limpia se lleva por delante también reseñas legítimas.
La consecuencia de saltárselo no suele ser un aviso amable. Las reseñas desaparecen, a veces todas las de un periodo, y recuperar esa confianza cuesta meses.
Entonces, ¿pido a todos?
Sí, y da menos miedo del que parece. En un salón que trabaja bien, la mayoría de las reseñas espontáneas son buenas; quien tiene una queja real suele decírtela en el sitio, no en Google.
Lo que sí puedes hacer, y es legítimo, es resolver el problema antes de que la persona se vaya. Si alguien sale con cara rara, preguntar y arreglarlo ahí no es filtrar reseñas: es hacer bien tu trabajo. Lo que no puedes es montar un sistema que aparte a los descontentos del enlace.
Cuántas necesitas
Menos de las que crees, pero constantes. Para un salón de barrio, con entre 30 y 60 reseñas ya compites bien en tu radio. Lo que más pesa después no es el total, es que sigan entrando: una ficha con 45 reseñas y varias de este mes transmite más que otra con 200 y la última de hace dos años.
Un ritmo sano es de dos a cuatro al mes. Eso se consigue pidiéndolo de forma normal en el mostrador, sin campañas. Veinte reseñas de golpe en una semana, después de meses sin ninguna, es justo el patrón que hace saltar las alarmas de Google.
Contesta a todas
También a las de cinco estrellas, con una línea. Y sobre todo a las malas, porque quien lee la respuesta no es quien la escribió, es el siguiente cliente que está decidiendo si entra.
Responder rápido y sin discutir el relato es lo que funciona. Le dedicamos un artículo entero a cómo responder a una reseña negativa, porque tiene más matices de los que parece.
Antes de pedir reseñas, ten dónde recibirlas
Si tu ficha está a medias, las reseñas rinden la mitad. Categoría correcta, servicios con precio, fotos recientes y horarios que no mientan: eso es lo que convierte a alguien que te ve en el mapa en alguien que entra. Lo repasamos en cómo hacer que tu peluquería aparezca en Google Maps.
Y si vas a mandar el enlace por mensaje, aprovecha que ya tienes un canal abierto con el cliente. Quien manda recordatorios de cita tiene el hábito y el permiso; añadir la petición de reseña después de la visita es un paso más, no un sistema nuevo.