Cómo hacer que tu peluquería aparezca en Google Maps
Para salir en Google Maps necesitas un perfil de empresa verificado, con la categoría correcta, la dirección exacta y actividad reciente. Es gratis y lo montas tú en media hora. Lo que ya no es automático es salir arriba cuando alguien busca peluquería cerca: eso depende sobre todo de la distancia, de tus reseñas y de lo completa que esté la ficha.
Por qué hay salones que no aparecen
Casi siempre por uno de estos cuatro motivos, y ninguno es misterioso:
- La ficha no está verificada. Sin verificar, Google no se fía y no te muestra. La verificación suele ir por vídeo o por postal a la dirección del local.
- La categoría está mal. Si te has puesto como “centro de belleza” y la gente busca peluquería, apareces menos. La categoría principal es el campo que más pesa de toda la ficha.
- La dirección no cuadra. Si el número de la calle está mal o el local no tiene entrada a pie de calle, Google puede no ubicarte bien.
- La ficha está muerta. Sin fotos nuevas, sin reseñas recientes y con horarios de hace dos años, Google la considera poco fiable.
Hay un quinto caso más incómodo: fichas duplicadas. Si el local tuvo otro negocio antes, o alguien creó una ficha no oficial, puedes estar compitiendo contigo mismo. Se arregla reclamando y pidiendo la fusión, aunque tarda.
Lo que de verdad mueve tu posición
Tres cosas, en este orden. La distancia entre quien busca y tu local, que es la que más pesa y sobre la que no puedes hacer nada. La relevancia, que es cuánto encaja tu ficha con lo que ha buscado esa persona. Y la notoriedad, que es tu volumen de reseñas y tu presencia en general.
De las tres, solo controlas dos. Por eso competir por “peluquería Madrid” siendo un salón de barrio es perder el tiempo, y competir por quien busca desde cuatro calles más allá es perfectamente posible. Tu batalla es el radio corto.
Los campos que más rinden
La categoría principal, primero. Elige la más específica que te describa: peluquería, barbería, salón de uñas, centro de estética. Después añade categorías secundarias para lo demás que hagas, pero no metas diez porque diluyes.
Los servicios, después. Puedes listarlos con precio, y esto rinde mucho más de lo que la gente cree, porque son las palabras exactas que alguien teclea: mechas balayage, corte de caballero, uñas de gel. Muchos salones tienen ese apartado vacío.
Las fotos, tercero. Necesitas fachada, para que te encuentren al llegar, interior y trabajos recientes. Si la última foto es de 2021, la ficha parece abandonada aunque el salón esté lleno.
Y los horarios, incluidos los festivos. Un horario mal puesto no solo te cuesta una visita, te cuesta una reseña de una estrella de alguien que se plantó en la puerta y estaba cerrado.
Las reseñas
Pesan mucho, y no solo la nota media: pesan la cantidad y lo recientes que sean. Un salón con 4,6 y reseñas de este mes va por delante de uno con 4,9 y la última de hace dos años.
La forma que funciona para conseguirlas es pedirlas en caliente, el mismo día y mandando el enlace directo. Y pedírselas a todos, no solo a quien sabes que está contento: seleccionar a quién se lo pides es filtrado de reseñas y va contra las normas de Google, igual que comprarlas o regalar un descuento a cambio. Cuando Google lo detecta se lleva por delante también las reseñas buenas que sí eran legítimas.
Contesta a todas, también a las malas. Quien lee la respuesta no es quien escribió la reseña, es el siguiente cliente que está decidiendo.
Pon el botón de reservar
Es el paso que más gente se salta y el que convierte visitas en citas. Puedes añadir un enlace de reservas a tu ficha para que quien te encuentre en el mapa pida cita sin llamarte, y buena parte de esas reservas entran de noche y en fin de semana, cuando no hay nadie para coger el teléfono.
Lo explicamos paso a paso en nuestra guía para poner el botón de reservas en tu ficha de Google.
Qué hacer cada mes
Poco y constante gana a mucho y una vez. Sube dos o tres fotos nuevas, revisa que los horarios del mes que viene estén bien, contesta las reseñas pendientes y pide unas cuantas a clientes contentos. Media hora al mes.
Y mira las estadísticas de la ficha, que son gratis y casi nadie abre. Te dicen cuánta gente ha pedido cómo llegar, cuánta ha llamado y cuánta ha pulsado el botón de reservas. Si hay muchos clics y pocas citas, el problema ya no está en Google: está en lo que se encuentran al llegar a tu página de reservas.